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REFLEXIONES
"Convivencia en armonía"

Carlos Christian Sánchez C.
Analista Internacional
Panamá se ha transformado en un sitio turístico de enorme importancia. El desarrollo de las infraestructuras de hospedaje, además de la aparición de centros de compras y diversión, tratan de satisfacer las necesidades de los visitantes foráneos. En lo que respecta a la sociedad nacional, la intención de unos por tener negocios propios los obliga a enfocarse en la rentabilidad de los restaurantes. Cerca de la Avenida Balboa, por la Calle Uruguay, nos encontraremos con una gran cantidad de restaurantes y sitios de descanso o reunión para nacionales y extranjeros. También, quien pulula por la Vía Argentina, se percatará de otra gran variedad de locales y comercios dedicados al expendio de comidas de todo tipo. Desde bares hasta restaurantes con comidas exóticas, con platillos según la mesa europea o asiática, esta gama de restaurantes atrae a los curiosos. Empero, cada persona tiene sus gustos y modas. Sale por allí entonces, el famoso dicho de que "El cliente siempre tiene la razón". Por así decirlo, quien invierte dinero por consumir algo, merece derechos. Tal es el caso de los ciudadanos que se reúnen en diversos restaurantes y bares, para encuentros amistosos y pláticas diarias. Algunos encienden sus cigarrillos y fuman, lo que para otros se entiende como molestia. Nace así la problemática de mantener usuarios de restaurantes fumadores y otros que les afecta el humo. Y si ambas clientelas son "fijas", es decir, personas que buscan dichos locales para relajarse, comer o divertirse, el asunto es serio. Por supuesto que en el mundo comercial de ahora, perder clientes por sus gustos, resulta inaceptable y costoso. Días atrás, se supo de un programa novedoso que promueve la denominada "Convivencia en armonía", proyecto en el cual la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes (I.H.& R.A.) busca generar formas adecuadas para la atención a los clientes fumadores y no fumadores en los restaurantes. Esta entidad es una organización sin fines de lucro, de origen privado. Maritza Arango, directora de este programa, fue enfática en señalarnos el lema esencial de que la hospitalidad, así como es negocio, es una filosofía de vida que se debe reflejar en todos nuestros actos. La actitud benigna frente a las preferencias de los clientes y la complacencia de los mismos, debe ser facilitada por los dueños de los restaurantes panameños, como parte de satisfacer las exigencias de sus usuarios o visitantes. Por esa razón, el programa busca despertar conciencia en los comerciantes de restaurantes, bares, hoteles y público en general, sobre la necesaria "zonificación" de los sitios en donde acuden los clientes, dentro de los locales de comidas o bebidas. A esto se le llama respeto a los lugares usados; mejor dicho, "Hospitalidad de siempre" (Clientela fija), servicio preferido por los clientes. Por ello, con la necesaria participación de un técnico profesional en diseño de locales comerciales, el Programa "Convivencia en armonía" enfoca el entendimiento en los principios básicos de la ventilación, con el propósito de crear un ambiente agradable, tanto para los clientes fumadores como para los no fumadores. En realidad, durante muchos años los restaurantes y sitios de diversión, como bares, nunca se percataron de la necesidad de diseñar adecuadamente la atmósfera en los locales o negocios. La falta de movimiento del aire, la mala distribución de los extractores de humo o la inexistencia de ventanas, claro que creaba situaciones indecorosas para los clientes que se veían afectados por los que fumaban-. Por ello, cuando nos referimos a la rama del turismo, vemos que miles de visitantes extranjeros sí tienen esa costumbre de buscar sitios en donde poder relajarse y, por supuesto, fumar. En el mundo de hoy, satisfacer las exigencias de los clientes, tanto nacionales como extranjeros, puede garantizar el éxito de las empresas privadas. Algo tan sencillo como permitir la existencia adicional y separada de áreas de fumadores y no fumadores, resulta en evitar discriminaciones hacia potenciales usuarios fijos, que luego le resultarían rentable al restaurante que se maneje.
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