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El barco de la muerte cruzó sin contratiempo

Redacción
Crítica en Línea
El buque de bandera británica Pacific Swan, cargado con más de 40 toneladas de basura nuclear, cruzó el Canal de Panamá en horas de la madrugada de ayer con rumbo a Japón, "en forma segura e ininterrumpida", informaron fuentes oficiales. En una escueta nota a la prensa, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) precisa que el barco cumplió durante su tránsito de 80 kilómetros con todos los requisitos legales y de seguridad. La ACP, en su comunicado, no precisó la hora en que el buque hizo su travesía por la vía interoceánica, a pesar de los esfuerzos de ACAN-EFE por obtener este dato por parte de los responsables de la operación del Canal que, desde el pasado 31 de diciembre, está bajo la jurisdicción de este país. De acuerdo con las normas internacionales de seguridad, los buques con este tipo de carga altamente peligrosa deben cruzar el Canal en horas del día, porque la luz natural permite una mayor visibilidad. Hace poco más de dos semanas, Estados Unidos transfirió el Canal a Panamá tras haberlo administrado desde su inauguración, en 1914, en cumplimiento de un tratado que firmaron ambas naciones en 1977. "Como es normal en estos tránsitos, la ACP tomó todas las medidas de seguridad necesarias, en coordinación con los estamentos de seguridad del gobierno nacional", señala la nota oficial. Añade que la ACP mantiene medidas eficientes y seguras para todas las naves del comercio marítimo mundial y es su política seguir aplicando estrictas medidas de control para brindar un eficaz servicio a todos los buques que transitan por el Canal. El Pacific Swan "abandonó normalmente las aguas del Canal", agrega la nota. Explica que con relación al transporte de desechos peligrosos, la ACP se rige por normas aplicables al transporte marítimo contenidas en el Código Marítimo Internacional sobre Productos Peligrosos (IMDG, por sus siglas en inglés). Este constituye el quinto embarque de residuos vitrificados entre Europa y Japón, en virtud de sendos contratos firmados en 1977 y 1978 por diez compañías eléctricas japonesas par recuperar el 97 por ciento de materiales reutilizables, a la vez que separa el 3 por ciento restante que es el residuo, el cual es sometido a un proceso llamado vitrificación que lo convierte en un cristal sólido. En febrero de 1998 activistas ecologistas de Greenpeace abordaron un buque con carga peligrosa en el Canal de Panamá durante un tránsito para protestar contra el transporte de materiales nucleares por áreas habitadas.
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