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Bolaños saluda a sus compatriotas en el Estadio Nacional de Managua.  |
Enrique Bolaños, un ingeniero industrial de 73 años, se convirtió ayer en el tercer presidente de Nicaragua electo libremente, después que los sandinistas tomaron el poder por las armas en 1979 y lo entregaran pacíficamente una década después.
La ceremonia de traspaso del mando presidencial, a la que asistieron unas 80 delegaciones extranjeras, se realizó en el estadio nacional de béisbol de esta capital, con capacidad para albergar unas 25.000 personas.
Los diputados del opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no participaron en los actos oficiales, en protesta por la presencia de millares de activistas uniformados del partido oficialista.
El nuevo mandatario recibió la banda presidencial de su compañero de lucha, Arnoldo Alemán, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que deja el poder señalado por presidir un gobierno corrupto.
Luego de entregar la banda presidencial, Alemán pasó a ocupar un escaño en el Congreso, gracias a reformas constitucionales pactadas entre liberales y sandinistas, en vigor desde enero del 2000.
Bolaños llegó al poder con un respaldo de los electores sin precedentes en la historia moderna de este país centroamericano, ya que ganó con más del 56% de los votos.
Pero recibe un país con serios problemas económicos, pero con muchas expectativas de atraer a poderosos inversionistas de todos los continentes.
En las elecciones de noviembre, arrolló en las urnas al socialista Daniel Ortega, que recibió su tercera paliza consecutiva en sus aspiraciones presidenciales y su partido Sandinista apenas logró 38 de los 92 escaños de la Asamblea Nacional.
Pero a pocas horas de asumir el poder, Bolaños sufrió su primer derrota política, luego que los diputados de su partido cerraron filas alrededor del liderazgo de Alemán en las elección de la nueva directiva del Congreso.
El nuevo presidente del Congreso, Oscar Moncada, renunciará en los próximos días para convocar a una nueva elección que tendría como único candidato al ex mandatario nicaragüense.
Bolaños había expresado su rechazo a la continuidad del liderazgo de Alemán, ahora desde la Asamblea.
Está quedando claro que el eje del poder político (en Nicaragua) es Alemán, ya se sabía, sólo se confirmó'', manifestó el analista Carlos Fernando Chamorro, director de la revista Confidencial.
Para el analista, las relaciones entre estos dos líderes del PLC, dependerá de cómo Bolaños administre su cuota de poder y de la eficacia de su gobierno.
Sin embargo, los 53 diputados oficialistas, han expresado su respaldo al programa de gobierno, pero ese es un apoyo que no es el que hubiera deseado el nuevo mandatario, por el peso político de Alemán. |