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El Papa Juan Pablo II dijo ayer que el horizonte es oscuro y que la humanidad se encuentra presa del temor y la incertidumbre.
Sin embargo, hablando a diplomáticos en su discurso anual sobre "el estado del mundo", el Papa dijo que las naciones necesitan un proceso de reconciliación para que la violencia no genere más violencia.
En su mensaje, que cubrió una amplia gama de temas, Juan Pablo declaró que la lucha contra el terrorismo es legítima y que matar en nombre de Dios es una blasfemia.
El Papa dijo a israelíes y palestinos que la "ley de la represalia" no los llevará a ninguna parte.
"El horizonte se muestra realmente oscuro", dijo el Papa en su discurso a los diplomáticos de más de 172 países que tienen relaciones con el Vaticano, en el Salón Reggia del Palacio Apostólico.
"Aquellos que vivieron el gran movimiento hacia la libertad y los cambios de los noventa están sorprendidos de encontrarse a sí mismos asidos hoy por el temor de un futuro que se ha vuelto, una vez más, incierto", dijo.
"Con el comienzo de este año, estamos trágicamente conscientes de que la humanidad se encuentra en una situación de violencia, sufrimiento y pecado", agregó.
El discurso del Papa estuvo dominado por los ataques del 11 de septiembre contra Estados Unidos y su efecto en las posibilidades de paz en el mundo.
"La lucha legítima contra el terrorismo, del que los horrendos ataques del 11 de septiembre fueron la expresión más pasmosa, han hecho que una vez más se escuche el sonido de las armas", dijo.
La agresión y los asesinatos, dijo el Papa, resaltaron la necesidad de defensa propia y de medios más efectivos de erradicar el terrorismo.
Pero la comunidad mundial tiene que "buscar los factores detrás de tales actos". El Papa también habló de la necesidad de "llevar a cabo un proceso de reconciliación para superar el temor y evitar que la maldad se sume a la maldad, la violencia a la violencia".
El Papa instó a las naciones a ayudar al recién instalado gobierno de Afganistán a lograr una paz perdurable.
Juan Pablo II rechazó firmemente una vez más el concepto de matar en nombre de Dios. Los militantes islámicos como Osama bin Laden --a quien Washington culpa de los ataques del 11 de septiembre-- han usado la religión para justificar el terrorismo.
Sin embargo, señaló que la lucha contra el terrorismo no debería distraer al mundo de otros problemas apremiantes.
El Papa dijo que le preocupaban las crecientes tensiones entre Pakistán y la India, la crisis financiera y política en Argentina, y las luchas armadas y emergencias de salud que diezman a la población de Africa.
Igualmente, el Papa rechazó el terrorismo. |