La celebración del Año Nuevo pasó de las casas y las discotecas a las playas, ríos y balnearios de todo el país.
Playas como Veracruz, a pocos minutos de la ciudad capital, y el río Pacora, se abarrotaron de bañistas de todas las edades.
Las chicas flacas, gordas, altas y bajitas se deshicieron de las inhibiciones y aprovecharon para broncearse en el ardiente sol que agració el primer día del 2008.