Tristemente, nada más hizo comenzar el año 2008 y ya tenemos el primer deceso por accidente de tránsito: un joven de 18 años cuyo nombre era Eladio Arrocha, y quien perdió la vida en el vuelco de un automóvil pick-up en Coclé. Otras seis personas que viajaban en el vehículo resultaron heridas.
En este accidente, así como en muchos otros, la imprudencia fue el factor decisivo. Todos conocemos el peligro que implica llevar personas en el vagón de un pick-up, privados de la protección de la cabina, los cinturones de seguridad y las bolsas de aire. En estas circunstancias, el menor de los frenazos puede resultar mortal.
Este no fue el único. Varios accidentes ocurrieron el primer día del 2008, como el de Xenia Martínez de 37 años, la primera atropellada del año.
Según el conteo final de la Dirección de Tránsito de la Policia Nacional, el 2007 cerró con un total de 422 víctimas fatales por accidentes de transito. En 2006 fueron 439 decesos.
Estamos haciendo caso omiso de las advertencias que lanzan las autoridades, así como de los recordatorios que este y otros medios de comunicación hacen con respecto a la responsabilidad en el manejo.
El uso del sentido común, el control de las emociones, la prudencia, la prevención y mantenernos alejados del alcohol cuando manejamos son cruciales para alejarnos de los accidentes.
Arranca el año y ya una familia panameña está llorando la pérdida de uno de los suyos, por culpa de la falta de conciencia en el manejo. Ni usted, ni nosotros queremos que se repitan las escenas de sangre en las carreteras. Entonces, seamos conscientes de los riesgos y manejemos a la defensiva. Es mejor llegar tarde, que nunca.