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Manifestantes lanzaron bombas incendiarias contra el Palacio Presidencial.  |
El gabinete argentino presentó anoche su renuncia tras una violenta protesta callejera espontánea en rechazo al nombramiento de funcionarios sospechados de corrupción, que sumergió al recién asumido gobierno en una severa crisis.
El presidente Adolfo Rodríguez Saá, convocó con urgencia a su gabinete tras la violenta manifestación y pidió a los bancos que amplíen su horario de atención el lunes y que se reunirá hoy con la cúpula del partido peronista, al que pertenece, para analizar la crisis.
Personas de todas las edades protestaron pacíficamente en la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, y también frente al Congreso, hasta que un grupo de más de cien manifestantes comenzaron a quemar la puerta del palacio presidencial, lo que generó la intervención de la policía, con gases lacrimógenos y balas de goma. En tanto, jóvenes ingresaron en la madrugada al Congreso, apropiándose de mobiliario para luego prenderle fuego.
Al igual que en la Plaza de Mayo, la policía reprimió a los manifestantes con balas de goma y gases. Las refriegas incluyeron combates cuerpo a cuerpo entre manifestantes y policías, 12 de los cuales resultaron heridos. Hubo 33 personas detenidas, según una portavoz policial.
En medio de un fuerte "cacerolazo" y "bocinazo", la gente pidió también la renuncia de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, que el viernes avaló un límite a las extracciones de efectivo de los bancos dispuesto por el gobierno de De la Rúa a inicios de diciembre para frenar una violenta fuga de depósitos bancarios. |