El Ejecutivo debe anunciar hoy el nombramiento de dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y sus respectivos suplentes. Frente a la crisis que enfrenta el Organo Judicial, se espera que el mandatario Martín Torrijos seleccione a figuras que puedan generar confianza en la ciudadanía.
No se puede negar que el sistema judicial enfrenta un problema de credibilidad, lo que provoca que se le cuestione interna y ahora hasta en el extranjero.
La justicia es una de las bases fundamentales de toda democracia, por lo que se debe hacer un esfuerzo conjunto para que ésta actúe de manera eficiente, independiente y transparente.
Una justicia que se sospeche corrupta no puede funcionar. Con qué moral puede investigar el Organo Judicial al resto de los panameños, si contra sus integrantes hay toda clase de acusaciones.
Ojalá que el ejercicio -aunque imperfecto- que resultó ser la conformación de una Comisión Evaluadora de los candidatos a la Corte, sea el primer paso para lograr que la justicia panameña recupere su prestigio.
En el listado remitido al Ejecutivo hay figuras que pueden hacer un adecuado papel, ahora corresponde al mandatario Torrijos, desprenderse de sus simpatías personales y preferencias partidistas, para dar un paso positivo en los esfuerzos para adecentar a la justicia.