El dos de diciembre pasado cumplí cuarenta años de haber recibido mi diploma de Licenciado en Periodismo. Fui el primer egresado de la segunda escuela universitaria de Periodismo, de la Universidad de Panamá.
Como suele ocurrir en Panamá, a casi nadie le importó este acontecimiento.
Le digo a mis alumnos que luego de cuarenta años de ser Licenciado en Periodismo, todavía sigo aprendiendo periodismo.
Algunos se ríen, porque hay jóvenes que creen que saben más de la cuenta aunque todavía no se hayan graduado.
También les indico a mis estudiantes que el periodista debe ser modesto y no creerse "lo máximo". Siempre habrá otro colega que hará mejor el trabajo, aunque usted se esfuerce por ser algo "fuera de serie".
Ahora la Escuela de Periodismo ha graduado más de mil Licenciados en Periodismo, la mayoría del sexo femenino.
Muchos no están ejerciendo el periodismo, pero imagino que de algo les ha servido esos estudios a nivel universitario.
Tener una profesión universitaria no es perder el tiempo y mejorará su manera de ser, en lo personal y profesional.
En aquella época queríamos el título para luchar por un mejor periodismo. La Universidad nos había dado técnicas y, sobre todo, un compromiso de ser ético y honesto.
Yo sufrí por ese título aunque ustedes no lo crean.
Mi primer empleo de reportero a medio tiempo lo perdí, luego de seis meses, porque según supe, mi jefe (sin estudios) no quería un universitario a su lado.
Recibí mi diploma de manos del Dr. Bernardo Lombardo, rector de la Universidad. No hubo fotos de Relaciones Públicas, pero sí de la empresa donde laboraba.
Sin embargo, nunca salieron estas fotos... Me dijeron que se dañaron en el revelado. Años más tarde, el que revelaba me confesó que recibió órdenes del jefe de dañar las fotos.
No querían que saliera que yo había recibido mi diploma de Licenciado en Periodismo, a pesar que me lo gané con estudios y esfuerzos.
Es más, dieron órdenes que al anunciar los créditos del noticiero, no dijeran que yo era licenciado. (El jefe tampoco tenía estudios universitarios).
A veces un periodista sin estudios se burlaba de mi pasándome su columna. Decía reído: "tú que eres el intelectual aquí, revísame mi artículo para ver si puse bien los puntos y comas".
A pesar de todas estas cosas (se burlaban de la "escuelita de periodismo", hoy Facultad de Comunicación Social), no me arrepiento de haber estudiado este oficio.