domingo 25 de diciembre de 2005

 

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  AL CIERRE

CELEBRACION: FENOMENO ASTRONOMICO Y RELIGIOSO
La Estrella de Navidad

Carlos Christian Sánchez | Crítica en Línea

En la Antigüedad, los hombres veían el Firmamento más que en los días presentes. El anuncio de la llegada de un ser divino que salvaría a la Humanidad de los pecados, el arribo de un "Redentor" o "Mesías", era importante para muchos pueblos del Oriente Medio y el Asia.

La aparición repentina de un astro en el Cielo era cosa seria, al punto que podía ser signo de un evento extraordinario.

La Estrella de Belén, que es mencionada en el Evangelio de San Mateo, ha sido cuestión del análisis y estudio por esotéricos, expertos astrónomos y teólogos.

¿Un cometa desbocado, el estallido de una supernova o la conjunción de varios planetas? Son tantas las conjeturas e hipótesis que hablan sobre el origen del fenómeno que vieron hace más de dos mil años los Magos del Oriente.

NATIVIDAD, FECHA IMPRECISA
Según un estudio realizado por el experto español Francisco Rodríguez B., hay primero que buscar la fecha real del nacimiento de Jesucristo.

Si comenzamos leyendo el Evangelio según San Mateo, podemos obtener las primeras notas que pueden servirnos para ir cercando la fecha del nacimiento de Jesús y de paso, encontramos la primera referencia a la Estrella de Belén:

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él" (Mateo, 2. 1-3).

Por otra parte el Evangelio según San Lucas nos dice:

"Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón".

Herodes el Grande reinaba en Judea, nació el 73 a.C. y según los historiadores modernos se sabe que murió después de un eclipse de Luna que pudo verse desde Jericó y antes de la Pascua Judía. Según sabemos, dicho eclipse puede corresponderse con el sucedido el l3 de marzo del año 4 a.C. Con lo cual Herodes el Grande pudo haber muerto a finales de marzo o principios de abril de dicho año. Por tanto podemos establecer una primera cota en las fechas: la Natividad debió acontecer antes del 4 a.C. Ahora bien, si volvemos al Evangelio de Mateo tenemos que:

Cirinio era gobernador de Siria. Hoy día conocemos que Cirinio o Quirinius fue gobernador de Siria no antes del 6 d.C.

Algunos estudiosos del tema incluso arguyen que Jesús pudo nacer entre marzo y abril (inicios de la primavera al fin y al cabo) de ese año. Estos argumentos se basan en la referencia bíblica de Lucas de la falta de sitio en la posada y en la presencia de pastores vigilantes de sus manadas (Lucas, 2, 8; ver más arriba).

Lo primero puede comprenderse si observamos que fue una fecha muy próxima a la Pascua Judía y el pueblo se dirigía a las ciudades para celebrarla.

ESTRELLAS ANUNCIADORAS
Desde el principio de los tiempos los hombres de todas las culturas han visto en el cielo su ayuda para poder saber cuando plantar o recoger ganado y también ha interpretado distintos acontecimientos astronómicos (cometas, novas, eclipses..) como símbolos de acontecimientos desastrosos, malos tiempos por llegar o como presagio de algo grande que estuviese a punto de suceder.

No es de extrañar, por ésta parte, que la Estrella de Belén tenga una buena dosis de verdad al relacionarla con tan histórico acontecimiento. Pero no hay que pasar por alto que existe también la posibilidad de que sea un mito. Un hecho para dar mayor grandiosidad al nacimiento de Jesús. Incluso si queremos ser consistentes con nosotros mismos, no tenemos más remedio que indicar una segunda opción: un suceso fruto de un milagro divino.

Sea cual fuera la naturaleza de la Estrella de Belén, este fenómeno trascendió por siglos y hoy es un símbolo de la Navidad y de la esperanza.

 

 

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