El Tribunal Electoral ha presentado un proyecto para fijar un tope a las campañas políticas.
Una de las propuestas establece que el financiamiento privado de cada candidato presidencial no debe ser mayor al 40% del subsidio electoral que le corresponde a los partidos de su alianza. También se propone que las donaciones particulares no deben ser mayores a los B/.50 mil.
La iniciativa busca evitar que las campañas políticas se conviertan en un derroche de dinero, en vez de propuestas y prevenir infiltraciones de intereses y hasta de dinero sucio en el financiamiento de los aspirantes a la Presidencia de la República.
Los políticos deben hacer lo necesario para garantizar la procedencia legítima de los recursos que utilizarán en sus campañas electorales.
Las últimas dos campañas políticas en Panamá han tenido costos exorbitantes. Se estiman gastos de entre 50 y 80 millones de balboas, una suma excesiva para una nación tan pequeña.
En una democracia, lo correcto sería que los elementos con mejor preparación sean los que alcancen las posiciones de Presidente, diputados, alcaldes y representantes, en vez del llamado "Don Dinero".
Ya en nuestro país se han dado casos de infiltraciones de dinero del narcotráfico en el financiamiento de campañas. Pero además se han dado donaciones de gente con algún grado de interés en algún proyecto, que con sus aportes, luego pretende buscar beneficios cuando el candidato alcance el poder.
La propuesta del Tribunal Electoral es saludable y ojalá impere la sensatez en los partidos representados en la Asamblea Nacional de Diputados y no tiren por la borda esa iniciativa.