El italiano enfermo de distrofia muscular que luchó por su derecho a la eutanasia, Piergiorgio Welby, murió y con la ayuda de un médico para desconectar el respirador artificial con el que vivía.
El médico anestesista Mario Riccio, indicó que "era claramente el deseo de Welby (que se desconectara la máquina) y (yo) no veía ningún obstáculo".
La batalla de Welby en favor de la eutanasia ha generado un encendido debate en Italia, que mantiene dividido a los partidos políticos. Welby había reclamado su derecho a interrumpir el tratamiento terapéutico que le mantenía con vida, pero postrado en una cama.