Allí estaban los más fiebrudos aficionados de la tropa veragüense. Era tan solo un juego de preparación, pero detrás del plato se escuchaba la tertulia beisbolera sin café, pero con refrescos especiales.
Ninguno de los temas hablaba de la última morada. De la despedida o la desaparición física del viejo estadio Omar Torrijos de Santiago.
Hablaban de las hazañas del inmortal Rodrigo Luque, de las atrapadas de Frank Henderson y hasta de los momentos memorables de Eric Espino, Tito Libio Espino y de Aníbal Reluz con la hueste indigena.
Una vez acabe el torneo nacional del 2007 en la categoría mayor, inician los trabajos de construcción del nuevo parque de pelota. Unos cuatro millones en inversión, unas gradas de lujo, nuevas torres de iluminación, tablero electrónico y posible terreno artíficial.
El viejo e histórico parque de pelota ha sido testigo de grandes momentos. Ha sido un custodio de la historia, protector de la gloria y protagonista principal de muchas novelas con final feliz y otros tristes.
Allí jugaron Felipe Rodríguez, primer campeón bate veragüense en los torneos nacionales de la categoría mayor, Rogelio Merón, jonronero de los buenos entre 1946 y 1947, Pablo Sagel (slugger), Luis González y Julio Adames (q.e.p.d), gacelas de los senderos en 1972, Crisanto León, novato del año en 1978, Alcibiades de La Torre, primer Jugador Más Valioso de Veraguas (1962) y muchos más.
Campeones de la mayor en 1984 y monarcas juveniles de 2006, Veraguas despide en el 2007 su vetusto, para darle paso a lo moderno.
La historia no se borra, jamás se pierde, camina al lado de la gloria por siempre.
HERMANOS E HISTORIA
Eric Espino, Jorge Espino y Tito L. Espino jugaron más de 700 juegos y la mayoría en el viejo estadio Omar Torrijos de Santiago..