Blas se ha robado el corazón de todo Cúcuta, una ciudad pequeña, fronteriza con Venezuela, que ha adoptado como hijo a este representante del balompié nacional.
Sus actuaciones individuales en Colombia han sido lo mejor del fútbol panameño en este 2006 que está por terminar. El goleador de Villa Guadalupe se coronó el pasado miércoles campeón del fútbol colombiano al igualar 1-1 con el Deportes Tolima, gracias a que tres días antes habían ganado 1-0 como local.
Blas tiene la culpa de tantas alegrías, del entusiasmo que generan sus actuaciones no sólo en Cúcuta y Cali, clubes donde jugó este año, sino también en todo Panamá.
Los comentarios procedentes de Colombia sólo son para elogiar la labor del delantero guadalupano. Las grandes cadenas internacionales como ESPN o Fox Sport le dedicaron ayer grandes notas al actual campeón del balompié cafetero.
Los nacidos en esta tierra debemos sentirnos orgullosos de la gran labor que ha hecho este trabajador del fútbol durante el año, y que gracias a ese esfuerzo, ya se menciona la posibilidad de ir a grandes equipos como el River Plate de Argentina, que anunció hace cuatro días su interés por el cañonero.
Blas ha dicho que está feliz en el Cúcuta colombiano, pero no oculta su deseo de ir al balompié internacional para seguir marcando goles. Pérez no es el delantero que levanta suspiro con una jugada genial o regates en el área; sin embargo, cuenta con la chispa y la picardía del buen ariete.
Él siempre está en las jugadas ofensivas de su equipo, va bien en el golpe de cabeza y cada día crece más como futbolista. En Colombia, aprendió a ser un jugador muy táctico.
Su plasticidad en la delantera lo ha llevado a convertir 19 goles en el 2006, repartidos así: 10 con el Deportivo Cali (8 en el Apertura y 2 en la Libertadores) y 9 en el finalización (Cúcuta), ratificando que su romance con la red no es casualidad, sino producto de su trabajo en la cancha.
Blas Pérez nos alegra cada domingo con sus actuaciones, y ya se ha convertido en un referente para muchos jugadores panameños que ven en él un ejemplo de trabajo y superación. Y es que en sus inicios no brillaba tanto como Luis Tejada o José Luis Garcés (dos goleadores de su misma generación), pero hoy día es el delantero panameño más cotizado y reconocido en el mercado internacional.
¡Feliz Navidad, Blas!