A José M. del Rosario lo encontramos sentado en una de las bancas de la sala de emergencia del Hospital Santo Tomás, a la espera de noticias de su esposa, Dina Vera, quien sufre de diabetes.
Con su trabajo honrado de encargado de patio, mantuvo a su familia con bastante soltura, pero ahora que ya le faltan las fuerzas de la juventud, sólo tiene que esperar el pago de su salario como jubilado.
"La poca plata que cobré hoy del bono navideño ya está comprometida para pagar al hospital por la atención médica que viene recibiendo mi cónyuge", dijo denotando el cansancio de los años.
Del Rosario, quien confesó que las celebraciones navidad no caben en sus planes de este año, reside en Juan Díaz, y viene a diario hasta el Elefante Blanco a visitar a su esposa internada hace una semana.
DESCUENTO POR PRESTAMO
Benita Vda. de Garibaldo contó que todas las quincenas cobra B/.100, y eso no le alcanza para cubrir los gastos.
"Con este salario tengo que mantener a mis nietos, porque mi hija, no vive con ellos", apuntó.
Garibaldo sirvió 20 años en el MOP, donde se jubiló a principios de 1990.
Por las necesidades urgentes, hizo un préstamo a una financiera que le descuenta B/.18.00 todas las quincenas.
PEOR ES NADA
Algunos han dedicado su existencia a varias empresas y han pagado sus aportes al Seguro, para ahora sólo tener ingresos bajitos, como Guillermo Ramírez.
"Cuando llegamos a ser jubilados, hemos entregado toda nuestra vida trabajando para el bienestar y el desarrollo del país, pero ahora nos encontramos abandonados", dijo.
CONQUISTA
Para Guillermo Ramírez el aumento de B/.30.00 logrado recientemente ha sido una conquista que les costó mucho esfuerzo en las calles, cogiendo sol y hambre.
"Es una necesidad que se incrementen los salarios, por cierto, los logros obtenidos por la actual dirigencia ayudará, aunque poco, pero es un alivio temporal", apuntó.