Saludos amigos y amigas, bienvenidos todos y de fiesta con la familia EPASA, que se reunirá mañana en una gran actividad navideña.
Ayer conversamos con la abuela Chave, y me contaba que hay cosas del pasado que se fueron y que no vuelven más.
Algo así como aquellos peloteros que deleitaron a la afición en la pelota juvenil, y que hoy son sólo gratos recuerdos. Momentos históricos, como aquellos 8 jonrones de Alex Zapata en un año, o los 5 cuadrangulares de Rafael Fernández en un torneo a una vuelta.
Me contaba "Chave", esa tierna figura que habita en Chitré y que anda de paseo por la capital, que las noches de antes eran bellas, por el majestuoso cielo, plenamente iluminado por las estrellas.
"Era bello.. ¡jooo!, muy bello", contaba "Chave" mientras su mente se trasladaba a las noches sin electricidad en la campiña interiorana. "Veíamos el crucero (estrellas en forma de cruz), las tres Marías y el carrito (estrellas que juntas formaban un carro).
Agradable, habladora y de un valor espiritual incontable, "Chave" seguía conversando de sus tiempos imborrables. "Le digo que había un árbol que se llamaba lechosa y donde había lechosa había un barranco (muchas) de palomitas titibú..". Eran sus tiempos, los mejores que no volverán. "Había "pavitas de tierra", "patos de agua", era lindo ve, pero lindooo".
Y así pasa en todo. Me parece que nunca más veremos un corredor con 11 bases robadas en un juego en la juvenil, como lo hizo "Pum Pum" Cumberbatch. O quizás los tres jonrones seguidos de un Sherman Obando, Orlando Miller y José Pineda, con Bocas del Toro, ante los lanzamientos de David Morcillo de Los Santos. ¡Eso se fue! "Había una fruta amarilla, grande.. por dentro también era amarilla. Se llamaba Toreto, rica ve.. pero ricaaaaa", me dijo la abuelita, mientras miraba lo alto del edificio de la Lotería Nacional, donde compramos un pedacito de billete en 39. (No ganamos nada, pero nada).
Y esa es la Iglesia Don Bosco.. le dije a "Chave". "Bonita.. no había pasado por aquí, primera vez que la veo", me dijo. En sus tiempos Chavela se entregó 100% a sus hijos, igual en estos tiempos. Cariñosa, amena, entretenida y de un gran corazón. ¡Besos!
Hay tiempos que no vuelven.. se los lleva el viento, pero quedan grabados en la historia.
¡Viva, Crítica en Línea el béisbol!