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EDITORIAL
Mirarse en el espejo
Argentina está viviendo lo que Panamá sufrió hace 12 años: una ola de saqueo a los comercios de la capital y el interior. La situación fue generada por los ajustes económicos promovidos por el presidente Fernando de la Rúa. Hay caos y ya se contabilizan 16 muertes.
El ejemplo de Argentina debe poner a meditar a los políticos panameños, que llevan más de tres meses perdiendo el tiempo en boberías, en vez de atender los verdaderos problemas del país: buscar fórmulas para tratar de reactivar la economía y reducir el desempleo que se ubica arriba del 16 por ciento.
Hay coincidencias entre la situación que enfrente Argentina y lo que pasa en Panamá. Los indicadores revelan un aumento de la pobreza, pérdida de empleo y la creciente desesperanza de los ciudadanos con relación al futuro..
Argentina además enfrenta un serio problema con sus acreedores. Debe pagar 132 mil millones en servicio de la deuda y no tiene con que. Para colmo de males, las instituciones financieras internacionales le han paralizado los desembolsos, y los ingresos del Estado reflejan un grave descenso. Todo ese marco es un escenario propicio para el surgimiento de la violencia, que puede ser aprovechada por los políticos irresponsables, que busca hacer propio el dicho: río revuelto, ganancia de pescadores.
En proporciones guardadas, Panamá está llegando a un punto que se puede hacer inmanejable su deuda externa. Para el próximo año, casi un cuarto del presupuesto general de la nación, se destina al pago de compromisos con los acreedores.
Las calificadoras de riesgo estiman que de no lograrse una rápida solución a los conflictos políticos y económicos panameños, el país deberá destinar el 33% de sus recaudaciones al servicio de la deuda. Mientras ese sombrío panorama avanza para arroparnos, los dirigentes del gobierno y de la oposición se entretienen desde hace semanas con la ratificación o no de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia; y con el tema de las partidas circuitales y los recortes presupuestarios.
Señores políticos despierten. Ustedes podrán comer jamón y pavo está Navidad, pero hay gente que no tiene ni para poner la paila cada día. Definan de una vez por todas las menudencias que los entretienen y entren de una vez por todas a debatir los temas que puedan mejorar el futuro de la Nación. El pueblo se está cansando y cuando eso sucede, la cosa viene seria.
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PUNTO CRITICO |
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