PUESTA EN ESCENA
Cultura vs economía

Aurelio Paredes

A inicios de los años sesenta, la política cultural no se había definido en nuestro país, pero se seguía el ejemplo latinoamericano de México, Guatemala, Costa Rica y otros estados del Sur y del Caribe.

Se entendía perfectamente, que para salir del aislamiento social en que nos hallábamos inmersos, se necesitaría de una buena dosis de cultura, la que debía iniciarse en los colegios, pasando, para quedarse, en la familia. El estado debía contribuir con una sólida partida de inversión como se hace con la Salud, las Escuelas y la alimentación. Con sólo cincuenta años de vida independiente, funcionaba como oferta al pueblo: el ballet, la Sinfónica, la Banda Republicana y una Escuela de Bellas Artes cuyo director nacional tenía órdenes de subvencionar grupos de artistas, casi siempre con un alto nivel productivo, para educar, entretener y crear docencia. Funcionó este sistema por algunos años, hasta que en 1968 con la toma del poder por un selecto equipo de hombres armados, enfatizó sobre ese vital oxígeno para el ser humano: La Cultura.

Se remozó el Teatro Nacional, se contrataron maestros de la danza, se invitó a maestros teatristas, en fin, se le dio vivencia a la gama artística, creando además, patronatos y para satisfacer el trabajo profesional, el Instituto Nacional de Cultura. Fue este ENTE quien organizó y dio realce a las entidades culturales, fortificando sus presupuestos estatales mejorándolos y dándoles la dignidad que se merecían. Pocos años bastaron para que se impusieran los números, recibiendo el gobierno central acusaciones de que se estaba gastando mucho dinero en esas cosas, siendo demoledora la tarea, exigiendo a la primera casa cultural, rindiera fondos, los que ingresarían a la Caja común y así compensar en casi igual proporción la partida que se asignaría para el próximo año fiscal. Craso Error. Se desmoronó lo que estaba en proceso el crecimiento, el Teatro, el Ballet, la Danza, la Música y la Pintura. Los artistas tuvieron que emigrar y explorar nuevos sitios para anidar sus inquietudes unos y creatividad otros. Los gobiernos asimilaron la epidemia transformando la cultura en Empresas que de ninguna manera han podido sostener el mundo del espectáculo de las grandes minorías. No han podido entender que la inversión a la cultura es la redención del hombre, es conseguir una generación que vaya recibiendo los mensajes de un Bethoven, Picasso, Chopín, Anita Villalaz, un Roque Cordero, un Jaime Ingram o un Iván Zachrinson. Cuando la cultura, la familia y el deporte se unan, habrá menos desocupados, menos drogadictos y mucho menos pordioseros. Los gobiernos deben entender que no pueden calificar a una institución como si fuese un mercado de frutas o un bazar. La institución debe preparar hombres cultos, jóvenes sanos y si le es muy difícil, facilitarles el camino para que otros lo hagan.

Hace apenas unos meses, se organizó un encuentro nacional sobre política cultural y allí se planteó ponencias casi radicales a favor de la cultura por lo que estamos seguros lo peyorativo se esconderá en el tacho de la basura, aflorando lo funcional en grado sumo, exigiendo de los próximos gobiernos, participación directa en las grandes decisiones para hacer grande la cultura de y para los panameños.

Evitemos por todos los medios, que los números nos aniquilen, que sólo sean para sumar y multiplicar, pero no luchar contra las letras y nuestras identidad quede bien sostenida.

 

 

 

 

 

 



 

Hace apenas unos meses, se organizó un encuentro nacional sobre política cultural y allí se planteó ponencias casi radicales a favor de la cultura por lo que estamos seguros lo peyorativo se esconderá en el tacho de la basura, aflorando lo funcional en grado sumo, exigiendo de los próximos gobiernos, participación directa en las grandes decisiones para hacer grande la cultura de y para los panameños

 

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