EDITORIAL
¿Just Cause: Invasión o liberación...?
Nueve años han transcurrido
desde el evento militar que repartió disparos, cañonazos y
muerte en el territorio panameño, surgido en la coyuntura equívoca
del sátrapa uniformado que declaró "estado de guerra"
entre nuestro país y los Estados Unidos, y al amparo del cual se
permitió el asesinato de un oficial de aquel ejército y la
violación carnal de una ciudadana estadounidense, cuyas resultas
devinieron en "el acontecimiento más trágico y sangriento
de toda la historia republicana", como califica el mandatario Pérez
Balladares aquellos incidentes.
Las opiniones permanecen fuertemente divididas: Unos descalifican y demeritan
el acto militar insertándolo en el oscurantismo colonialista del
régimen norteamericano, dirigido a acallar las búsquedas de
propio destino, de libertad política y económica.
Para otros, el evento fue una manera de subvertir el yugo insano del
antoritarismo castrense, que con desorbitada prepotencia, sometió
la vida civil y política a los hepáticos derroteros del voluntarismo
castrense, confundiendo juridicidad, derechos, libertades, con los quereres
de los entorchados.
Las consecuencias de aquellas dolorosas jornadas signan varios centenares
de muertos, múltiples heridos, con las secuelas de llanto, pena y
dolor que todavía hieren el alma panameña; ellas llevaron
a las ergástulas a algunos de los ofensores nativos; otros escaparon
en la coyuntura de legalismos y las desprotecciones fronterizas; los bienes
malversados, los aprovechamientos indebidos, el abuso patrimonial, por falta
de voluntad política aún no se recobran, no se rescatan, convertidos
en haberes particulares, con oprobio y ofensa de la colectividad.
De igual manera, dos consultas populares de transparencia indiscutibles
respaldan el retorno civilista; garantizan el derrotero democratizador,
principal contribución surgida del "Just Cause", justificación
histórica de verdadera valía, para el llanto y el dolor desatados.
Las experiencias sufridas por el pueblo panameño en el viento
frío de la represión desorbitada, cuando la familia panameña
fue dividida por el miedo, y el auxilio y el destierro castigaron la protesta
de los disconformes, debe servir de referencias certeras para preservar
el respeto cívico, la integridad legal, los valores, que nos hacen
Patria Grande y próspera, en la afirmación del camino de soberanía
recobrada y de compromiso canalero respetado.


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| AYER GRAFICO |
| El Colegio Miramar, afiliado a La Salle, estaba ubicado donde hoy está
el Hotel Miramar. |


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