La precaución nunca está de más. Hace días, en Boca de río Indio, se atrapó a un asesino sin conciencia: un tiburón.
Según los relatos, el pescador Carlos Valverde había dejado un trasmallo, de esos que usa para su faena de sustento y cuál fue su sorpresa cuando lo levantó al día siguiente y encontró el escualo gigante.
"Para que el bicho se enredó y se ahogó" fue la explicación que dieron pescadores del área.
Lo asombroso no es la pesca del pez asesino, sino la tragedia que se evitó. Sucede que casi todos los días, a ese punto del río colonense bajan los muchachos que estudian en el IPT Betegón Martínez. ¿Qué hubiera pasado si uno o algunos de ellos caen en los dientes del tiburón? Es lo que se preguntan los vecinos del área.
Para sacar al tiburón de las redes se necesitó la fuerza de diez hombres, quienes entre el alborozo y la celebración de que no causó tragedias, lo llevaron a la orilla donde se procedió a descuartizarlo.
Se conoció que los pescadores le sacaron provecho al tiburón vendiendo las aletas y otras partes.
Se recomienda a los estudiantes tomar precauciones al momento de ir a ese río, pero a los padres se les aconseja que tengan control sobre los hijos para evitar desgracias.