Pensé que piedras golpeaban el techo esa madrugada. La llamada vino del exterior para anunciar la invasión, que por días era el "bochinche" que circulaba por el país. (Las bombas se oían lejos). Murieron muchos panameños por culpa del dictador Noriega y los civiles que lo respaldaron (hoy algunos en puestos del gobierno).
Parece mentira que quienes más se hayan beneficiado con la invasión en lo político, hayan sido los del PRD, mismísimo partido que surgió de las entrañas del militarismo dictatorial...
En tres elecciones democráticas, dos las ganaron personajes ligados con los militares, incluso el último por lazos familiares directos.
Esto no lo entienden en otros países como Estados Unidos. Aquí en Panamá la única explicación es que los gobiernos democráticos no han satisfecho al electorado.
El último de doña Mireya fue un desbarajuste. Y el pueblo prefirió confiar su destino a las manos del hijo del dictador "con cariño", que ponerlas en las de gente enemiga de la dictadura.
La invasión del veinte de diciembre del año ochenta y nueve fue un trago amargo, pero puso fin a la pesadilla de la dictadura militar narcotraficante.
Hay que ser realista y aceptar que los pañuelitos blancos de la Cruzada Civilista no podían contra las armas de la dictadura.
Recuerden que Noriega recibió armas, asesoría y quién sabe qué otras cosas negativas de países comunistas como Cuba.
Guerrilleros izquierdistas de Sur América se paseaban por el Panamá secuestrado por los militares como "Juan por su casa".
He dicho en muchas ocasiones que "está prohibido olvidar" lo que sucedió para que no se repita.
Sin embargo, acepto que como yo, hay muchos decepcionados con la flamante Democracia que nos trajeron los fusiles norteamericanos.
Cuando me entero de la corrupción y chanchullos de politiqueros, siento que de poco valió tanta lucha y sacrificios.
Debo admitir que como me dijo alguien hace años, "al menos disfrutas de la libertad de expresión que no había antes".
Sería conveniente para cerrar heridas conocer la verdad de los desaparecidos durante la dictadura. Lo ocurrido con la invasión y los abusos que cometieron muchos que ahora incluso son figuras públicas, ¡hay que saberlo!
Esto no es imposible. Está sucediendo en Argentina y Chile, ¿por qué no en Panamá?.
Hay que reactivar la Comisión de la Verdad y meter a la cárcel a los malandros, no importa su edad.
Ojalá al salir libre Noriega no lo indulten, o lo nombren asesor presidencial...