La carretera Interamericana a partir del distrito de Chase me convierte cada fin de año en la vitrina en donde las familias exponen los tradicionales muñecos de año viejo o "Judas" como se les conoce, una tarea que no resulta del todo fácil si se considera la elaboración que cada año tienen los muñecos.
Son 17 años los que lleva José Torres confeccionando los muñecos de Año Viejo o "Judas" como también se le conocen, aun cuando su ingenio y creatividad lo ha llevado incluso a pasar algún tiempo en la cárcel acompañado del muñeco; lo cual lejos de atemorizarlo logro darle mayor popularidad a sus creaciones.
Torres es consiente de que la labor que realiza no debe "dejarse morir", especialmente cuando es parte de una tradición transmitida de padres a hijos. En su caso lleva ya tres generaciones de su familia.
Sus creaciones, como él lo admites, son populares e incluso son encargados con tiempo, especialmente por personas pudientes.
Para 1988, antes de la invasión norteamericana a Panamá, su creación fue un muñeco que representaba al entonces general Manuel Antonio Noriega al cual se le colocó por cabeza un piña y la paloma de la paz; lo que le costo un tiempo en la cárcel en compañía de su muñeco.
Los muñecos, además de ser una oportunidad de ganar algo de dinero, son construidos para quemarse, lo que representa la quema de todo lo malo, negativo y doloroso que pasamos en el año viejo y que se convierte en cenizas, por lo que se esperan sólo cosas buenas para el año.