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Textos antiguos describen que cada cierto tiempo, ocurren grandes cataclismos que matan a millones de personas.
Atlántida fue el mejor caso. Un terrible diluvio terminó, según la leyenda, con una gran civilización.
Ver las imágenes de terror en Bam, ciudad iraní que hace miles de años fue centro de la Ruta de la Seda en Asia Central y Persia, nos hizo recordar que tan frágil es la vida humana.
Unas 22 mil personas murieron en la madrugada, mientras dormían. Mujeres llorando, un anciano llevando a su nieta muerta en sus brazos, el hedor a muerte, barriadas enteras destruidas y el frío invernal congelando a los damnificados eran el reflejo de esta tragedia.
Con la naturaleza y los elementos no se juega. Por desgracia, muchas grandes ciudades están mal ubicadas en regiones altamente sísmicas. California, Japón, Taiwán, Turquía, Indonesia, Perú, India, China y Chile son lugares altamente vulnerables a terremotos.
Que decir de las inundaciones periódicas, los huracanes, los tornados o maremotos.
Siempre las autoridades de defensa civil deben mantenerse en alerta ante posibles cataclismos como el de Irán, así como el sismo que afectó también a Chiriquí, en Panamá, durante Navidad. Más vale prevenir que lamentar. |