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Aquella temporada de 1999, cuando se jugaba el último partido en el Estadio Nacional, miraba como las golondrinas sobrevolaban tan cerca de los peloteros que pensé que querían comentarles algo .(psssssss)
Aquella noche fue algo fría por el sentimiento de dejar atrás un coliseo de grandes batallas. Pensabamos en la modernización y en el mejor de los vinos, en un estadio nuevo que sería la casa de la pelota panameña.
Muchos hablaron de no dejar en el abandono el coloso de Cabo Verde y otros simplemente se despedían con un beso.
Pasaron los años y el Estadio Nacional cumplió su cometido. Alivió la necesidad de tener un estadio de lujo, se sumaron nuevos aficionados a la pelota, pero también desaparecieron muchos.
El problema de transporte llevó a la afición a decir no al "Elefante Blanco" de Cerro Patacón en muchas ocasiones y en otras simplemente caminaron como peregrinos del béisbol, para llegar a la nueva curia de la pelota criolla.
Hoy día, cuando el vino es más añejo, regresamos al Juan Demóstenes Arosemena.
Metro divide sus juegos, unos en el Estadio Nacional y otros en Cabo Verde. La afición de Metro tiene para escoger.
La misión de llevar aficionados a Cabo Verde no es fácil. Allí tendremosmalos recuerdos de seguridad, pero también enormes momentos de felicidad y emoción.
Habrá medidas de seguridad según lo explicado, pero las noticias zona de peligro aún no escapan de la mente de los aficionados.
Habrá estacionamiento detrás de los jardines, dentro del parque de pelota y tendremos el mejor de los terrenos existentes en toda la República de Panamá.
Ambiente a béisbol habrá, sólo resta que la dirigencia cumpla con lo prometido en los aspectos de seguridad, para que la pelota vuelva a sus raíces.
Hoy las golondrinas volarán bajo otra vez y le diran en el oído a los peloteros... (vieron... se acuerdan de lo que le dijimos en 1999, ustedes volverán y aquí estaremos)
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¡Viva el béisbol! |