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La tristeza por perder un ser querido es grande. Pero la alegría por la seguridad de que esa persona nos hizo felices cuando estuvieron con nosotros es infinita. Hoy a una año de la muerte de su padre, Don José de La Rosa Escudero, Lorenzo desea regalarle este poema y que todos disfrutemos de su inspiración: Queridos parientes y estimados amigos, en este momento tan especial les solicito que se enteren cómo yo, Lorenzo, pienso y siente de mi padre.
De mi papá guardo recuerdos imborrables, recuerdo como si fuera ayer que siendo un niño de aproximadamente 5 años me llevaba los días sábados a comprar sus billetes de lotería y durante el recorrido desde El Casino hasta Calle J me apretaba periódicamente la mano, nunca he olvidado ese detalle de mi padre. Recuerdo con claridad la primera vez que me llevó a Villalobos y me puso en contacto con lo que más quería él... El Campo.
Ya más crecido, no puedo olvidar sus consejos tales como: "Hombre es el que domina su carácter, no el que se deja dominar por el carácter; hombre es el que domina el trago, no el que se deja dominar por el trago y muchos otros más". Papá cómo añoro no haber sido como tú, tan responsable, honesto, trabajador y sobre todo amante del buen entendimiento entre las personas.
Deseo que sepan esto, no es un discurso; sino el testimonio de un hijo de cómo nació, creció y vivió con un padre del que se siente inmensamente orgulloso. A todos tus descendientes: hombres y mujeres, les ruego procuren enterarse de quién fue su abuelo y lo imiten con todas las fuerzas que le sean posible. A mis amigos: hombres y mujeres les reitero que con la gracia de Dios y la compañía de mi madre afortunadamente tuve el padre que todo hijo desea tener.
Papá, tú eras un hombre dedicado a Dios y Dios tiene sus designios que nosotros los mortales estamos obligados a obedecer; por esos designios hoy nos tenemos que separar físicamente, pero quiero que sepas que en mi mente y mi sentimiento estarás presente eternamente. Tu hijo Lencho. |