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La época de Navidad, cuando recordamos el nacimiento de Jesucristo, es un tiempo de paz y amor entre todos los seres humanos. Sin embargo, varios países se han dado a la tarea de aprovecharse de ese momento de tranquilidad para efectuar el arte de la guerra. No hay que ir muy lejos para buscar un ejemplo fiable de una agresión militar de una nación sobre la otra. En nuestro propio país ocurrió algo similar cerca de la Nochebuena.
Hace unos 13 años, tropas de Estados Unidos invadieron a Panamá en la denominada "Just Cause" (Causa Justa), operación militar destinada a derrocar al régimen dictatorial de Manuel Antonio Noriega, quien se había apoderado del destino de todos los panameños. Empero, el carácter libertador de la intervención norteamericana costó en la violación del derecho internacional, la muerte de miles de panameños inocentes, el incendio de El Chorrillo y el enorme saqueo que desvalijó a muchos almacenes y tiendas comerciales en el Istmo.
Aquel día de diciembre, primer día de verano, los aires navideños se sentían sobre Panamá. Ni la crisis política ni la invasión extranjera impidieron que la gente celebrara la llegada del Niño Dios. Pero, después de esos trágicos días, el mundo que conocemos fue trascendiendo a etapas insospechadas, en donde las superpotencias, en el afán de dominar a otros países, influenciaban en la cultura de los pueblos.
Crisis internas, guerras civiles y conflictos bélicos de gran magnitud han estallado cerca de la fecha de Navidad, desde 1989. El 16 de enero de 1991, 13 meses después de la invasión a Panamá, Estados Unidos se embarcaba en la Guerra del Golfo Pérsico contra Irak. Fue el mayor despliegue armado desde la Segunda Guerra Mundial. El año pasado, como gran coincidencia, la República Argentina se sumergió en una grave crisis político - económica que obligó al entonces presidente Fernando de La Rúa a renunciar, debido a la presión social. Millones de personas salieron a protestar y saquear comercios en Buenos Aires, además de otras ciudades argentinas. Por espacio de un mes, nadie supo quién era el presidente de Argentina. Lo extraño del asunto, es que este hecho ocurrió también un 20 de diciembre.
Hoy, a menos de seis días de Navidad, los vientos de guerra y crisis azotan en nuestro mundo. La armada norteamericana espera encontrar la excusa para lanzar una invasión masiva sobre Irak, para derrocar a Saddam Hussein. Mientras tanto, Venezuela entra en una etapa crucial de lucha política interna, en donde opositores al gobierno de Hugo Chávez buscan que el ex militar golpista renuncie del poder.
Por desgracia, la violencia y el odio ya no respetan siquiera la santidad de la Natividad del Señor. Es momento en que todos los hombres y mujeres de Buena Voluntad pidamos a Dios para que nuestro mundo no se convierta en un lugar dominado por el materialismo, o los intereses mezquinos de los más poderosos. Sobre Panamá, ojalá que nuestra gente nunca olvide el trance que sufrimos hace 13 años con el derrocamiento de Noriega, la invasión y la lucha por defender a la democracia. Honremos a los caídos y rememoremos los hechos históricos que sucedieron, para que jamás vuelvan a pasar. |