¡Como correcamino! Así se desarrollan cada día las nuevas modalidades en las que personas de distintas edades pasan un rato súper emocionante; prueba de ello fue el "Tubular Car Panama", realizado en Chilibre.
Estas son un tanto diferentes a las que observamos en la televisión o en las pistas de Río Hato. ¿Y saben por qué? Porque lo que le da vida a estas carreras es el lodo a montón, y ¡claro!, el grito de los fanáticos animando al mejor.
¡Ah!, mientras los aficionados esperan que los motores de los vehículos llegados de Santiago, Chiriquí, Chitré, Penonomé, la capital y otras regiones del país aceleren, otros se dedican a ganarse sus realitos con la venta de ensaladas, pollo asado, los tradicionales chorizos y, por supuesto, bebidas bien frías, por la calor.
ARMANDO EL VEHICULO
Antes de la carrera conversamos con el señor Elvis y nos dijo que el acabado de estos autos se logra en tres o cinco días.
En principio se consiguen autos Volkswagen, a los que se les elimina la carrocería ya deteriorada, y se trabaja con el motor, pero también se consiguen carros de otras marcas. Luego se consiguen los tubos, los cuales se van adaptando según el diseño que quiera el dueño del carro.
Esta no es una nueva modalidad, ya se tiene 16 año, y los nuevos tienen 10 años.
SINTIENDO LA EMOCION
En cada una de las categorías premiadas los conductores no miden si en la pista hay peligro o no, lo único que les interesa es ganar la competencia. Pero al final cada quien sabe hasta donde se quiere arriesgar para ganar unos balboas... En ésta carrera se alzó como campeón el auto traído de Chiriquí, pero al final se pasó un buen rato.