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Mi hijo juega el fútbol esta temporada y ello me preocupa. ¡Un chico perdió el conocimiento y acabó con una conmoción cerebral! ¿Qué es exactamente una conmoción cerebral y qué síntomas debo observar en mi hijo?.
R: Algunos deportistas jóvenes pueden perder el conocimiento durante largo tiempo y lo consideran simplemente "un mero golpe" o "un tropezón sin importancia". Sin embargo los neurólogos tienen un punto de vista distinto, y advierten que las conmociones cerebrales deben ser tomadas en serio.
Una conmoción cerebral es una lesión en la cabeza que produce una alteración del estado mental. En contra de la creencia popular, una conmoción cerebral puede producirse sin ni siquiera perder la conciencia, sólo el 10 por ciento de las conmociones cerebrales producen un auténtico desvanecimiento. Otra creencia errónea es que las conmociones cerebrales sólo se producen después de un golpe en la cabeza. Mientras que un impacto directo es la consecuencia lógica de una conmoción cerebral, cualquier hecho que produzca una aceleración o desaceleración brusca en la cabeza puede originar una conmoción cerebral. Los giros violentos pueden dar igual resultado. Y las conmociones cerebrales no son "moretones cerebrales" o contusiones. La mayoría de las conmociones cerebrales no producen en el cerebro hinchazón o magulladuras, o al menos no de forma suficiente como para que se perciban en un estudio de las imágenes del cerebro.
Las investigaciones sugieren que una sacudida fuerte (o un trauma directo en la cabeza) da como resultado que un gran número de células cerebrales se activen al mismo tiempo. Ello dispara un tipo de onda cerebral que se asemeja a un ataque. Cuando se disparan las células nerviosas, liberan calcio, sodio y potasio, dando lugar a un desequilibrio químico. Por el contrario, los vasos sanguíneos en la región dañada se estrechan, reduciendo el aporte de oxígeno y glucosa (azúcar).
Las personas que padecen conmoción cerebral parecen y actúan como si estuvieran aturdidas, a menudo con la mirada perdida y con una expresión facial ofuscada. Son lentos a la hora de responder preguntas y seguir instrucciones. La confusión es común. La víctima puede sentirse tan desorientada que camina en la dirección equivocada. Dificultad en el habla, decir cosas incoherentes, la falta de coordinación es característica de las conmociones cerebrales más graves. La pérdida de la conciencia es signo de una lesión de gravedad, incluso si la persona "vuelve en sí" rápidamente.
Las conmociones cerebrales menos fuertes se mejoran con rapidez, pero las lesiones más graves pueden ocasionar dolores de cabeza, mareos, náuseas y confusión mental durante horas y hasta días. Y esto no es todo. Las conmociones cerebrales graves pueden dar lugar al síndrome post-conmoción cerebral, caracterizado por cansancio, dolores de cabeza de bajo nivel, disminución de la capacidad de concentración y de atención, falta de memoria, sueño inquieto, irritabilidad y depresión que perduran durante varias semanas e incluso varios meses.
Lo más importante es prevenir las conmociones cerebrales. Esto significa cinturones de seguridad para conductores y pasajeros, cascos para los ciclistas, y un protector autorizado en la cabeza para jugar al hockey, al fútbol, al béisbol y a otros deportes. También se traduce en precauciones de sentido común para evitar accidentes o caídas. A pesar de todas las precauciones los niños seguirán siendo niños y es imposible prevenir todos los golpes que pueden producirse en los deportes de competición. Los padres, los entrenadores y los directores técnicos deben cuidar de los deportistas lesionados. Es una gran responsabilidad y se hace más difícil por el imperativo de la actitud de ser muy macho para volver al juego. Hasta 16 directrices de normas a seguir han sido propuestas para ayudar en los casos de conmociones cerebrales que puedan darse mientras se practica algún deporte. Aquí están los consejos de la Academia Americana de Neurología para cada tipo de conmoción cerebral.
Conmoción de grado 1: El atleta se encuentra confundido pero no pierde la conciencia y vuelve a la normalidad en menos de 15 minutos. El atleta debe ser sustituido en el juego y estar bajo observación cada cinco minutos. Si mantiene la normalidad, puede volver a jugar, pero si tiene otra herida ese mismo día, debe mantenerse fuera de la competición hasta que se sienta completamente bien durante al menos una semana.
Conmoción de grado 2: La conmoción dura 15 minutos o más, pero el atleta no pierde la conciencia. No debe seguir practicando deporte y debe ser observado con atención. Tiene que estar sin jugar hasta que esté libre de todos los síntomas durante una semana, o durante dos semanas si es su segunda conmoción.
Conmoción de grado 3: Cualquier pérdida de conciencia, por muy breve que sea, se considera como una conmoción cerebral de grado 3. Las actividades deportivas deben ser prohibidas durante al menos una semana si la pérdida de conciencia es momentánea, durante al menos dos semanas si la conmoción dura más. En caso de desmayo prolongado, si observa síntomas neurológicos fuera de lo normal (como dificultad al mover un brazo o una pierna, o problemas de visión repentinos), lleve al deportista en ambulancia al hospital más cercano para un reconocimiento médico en profundidad.
Puede hacer uso de esas recomendaciones si alguien de su familia sufre una herida en la cabeza. Si la herida produce aunque sea una breve pérdida de conciencia, merece una rápida evaluación médica. Incluso sin pérdida de conocimiento, recuerde las cuatro reglas básicas de la conmoción cerebral: incapacidad de recordar la herida, confusión mental o distracción, dificultad para mantener un discurso de pensamiento coherente, reducción de la capacidad de desarrollar una secuencia de movimientos con un fin determinado.
Si los síntomas desaparecen completamente en quince minutos, puede mantener la vigilancia del paciente en casa. Si los síntomas persisten o empeoran, busque rápidamente atención médica. Observe si los dolores de cabeza empeoran, hay dificultad a la hora de pensar o de hablar, sensación de estar aturdido o confundido, náuseas o vómitos, y dificultad de coordinación. Estos síntomas exigen un rápido examen médico, incluyendo pruebas para detectar hemorragias cerebrales y otros problemas que pueden durar de por vida si no se tratan con prontitud. |