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EDITORIAL
Misión cumplida
Diciembre es un mes de pruebas. Es cuando el ser humano ha de probar sus buenos sentimientos, demostrar su grado de desarrollo espiritual y reflexionar acerca de su misión en esta vida. Eso de acuerdo al mensaje que envía la práctica religiosa que encierra el Nacimiento del Hijo del Creador.
Y la Teletón 20-30 se ha convertido en un medio para que el panameño demuestre el grado de sensibilidad y solidaridad para con su prójimo. Compartir con los más necesitados es un requisito que llena el mandamiento divino de "Amar al prójimo como a sí mismo".
En esta ocasión, el acto es mucho más loable cuando los corazones de todo Panamá se unieron nuevamente al llamado de miles de niños que necesitan de la atención médica, renglón éste que a su vez requiere del apoyo de todos para cumplir esa misión de atender y salvar vidas.
Ayer, cada panameño, dentro de sus posibilidades, demostró una vez más que su corazón es tan grande como el cielo que cobija al Istmo. Y no lo hace más grande la cantidad de dinero que donó, sino el sentimiento humano que removió esa acción.
Los adultos ayer se convirtieron en el ejemplo de los niños. Estos pidieron acompañar a sus padres a donar y de seguro, estos serán los hombres y mujeres que crecerán con ese sentimiento de solidaridad y humanidad que hará más grande una sociedad como la panameña. Son semillas, pero crecerán y dependerá de esa alimentación que le dé el adulto que camina a su lado.
Ver a los hijos propios y rebozantes de salud, es un motivo más para dar gracias a Dios, pero al mismo tiempo, es un motivo más también, para sensibilizar las fibras de hermandad y compartir.
Hoy son otros los padres los que sufren por las limitaciones de sus hijos, sin embargo, esos hijos son también el fruto de la Madre Patria y todos en Panamá se cubren con el mismo techo.
El trabajo que realiza el Club Activo 20-30 es admirable. Año tras año organizan esta actividad trazándose metas confiados en el gran corazón del panameño, que grano a grano hace esfuerzos para apoyar la noble misión.
Estos dos días maratónicos han probado una vez más, que el panameño tiene nobles sentimientos, ya que pese a la dura situación económica, hizo un esfuerzo y dio su grano de arena, aplicando allí el círculo de dar para recibir. Pero no se habla de recibir de vuelta y con intereses materiales su aportación en la Teletón, sino de recibir las bendiciones en vida.
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PUNTO CRITICO |
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