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Roger Toussaint, presidente de la unión de trabajadores del transporte.  |
Si los trabajadores del transporte de la ciudad van a la huelga, como han amenazado, la suspensión del servicio de autobuses y trenes subterráneos afectaría prácticamente todos los aspectos de la economía de Nueva York, desde las florerías hasta los restaurantes y los grandes almacenes. Los efectos de la huelga podrían llegar incluso a la economía nacional, según los analistas.
El gobierno del alcalde Michael Bloomberg ha calculado que una huelga de los trabajadores del transporte costaría a la ciudad entre 100 y 350 millones de dólares al día, una cifra que incluye horas extras de la policía, reducción de la productividad, ventas e impuestos perdidos.
La tarde del sábado, los negociadores de ambas partes trataban todavía de llegar a un nuevo contrato por tres años para los 34.000 trabajadores sindicalizados que tienen a su cargo transportar a los habitantes de la ciudad.
Brian McLaughlin, el presidente del Consejo Central de los Trabajadores neoyorquinos, dijo que no había avances significativos'' durante la ronda permanente de negociaciones. Incluso la obtención de alimentos podría ser afectada si el sindicato y la Autoridad Metropolitana del Transporte no logran un acuerdo antes que el contrato colectivo actual expire en el primer minuto del lunes. |