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Mientras las facciones terroristas de Al Qaeda escapan hacia Pakis-tán y Cachemira; en los momentos en que cae el reducto Talibán en Kandahar, la diplomacia internacional ha sentado pautas para el futuro de Afganistán. Luego de 24 años de salvajes luchas entre las tribus, ahora una conferencia en Alemania, sentó las bases para un próspero y democrático Afganistán.
Hemos sido testigos de un nuevo "reparto del mundo". En el juego de las naciones hay enorme preocupación evidente entre los Estados que rodean Afganistán, en cuanto al resultado final: Pakistán no acepta cualquier régimen en Kabul que no esté manipulado por sus cadenas políticas; Irán se aterroriza abiertamente de un "bloqueo" regional en contra suyo; China encontrará duro el aceptar los términos de una sociedad afgana favorable a Estados Unidos y Rusia. Los rusos y los uzbekos tienen un interés en una victoria de la Alianza del Norte. En contraste, la administración norteamericana debe ser cuidadosa por las tentativas de sabotaje de estos vecinos nerviosos, que den un vuelco a su tarea de tratar de tranquilizar el complejo mosaico étnico de Afganistán, en una misión aún más complicada de la que ya están.
Por esa razón, hay un cierto "paralelismo" con la conferencia de febrero de 1945 en Yalta (aquel balneario ucraniano donde se dividió el mundo tras la Segunda Guerra Mundial). Un formato posible sería el mecanismo 6+2. deliberaciones entre los seis países que confinan con Afganistán (Irán, Pakistán, Tayikistán, Uzbekistán, China Popular y Kirguistán), junto con los Estados Unidos y Rusia. Este foro se ha utilizado en el pasado, mucho antes de los acontecimientos del 11 de septiembre. Lo que al caso, la guerra traerá una nueva división por parte de las grandes potencias y de su influencia dentro de Afganistán. Y esta "re-división" tendrá un impacto inmediato en la estabilidad de Pakistán; en el destino de las futuras rebeliones islámicas en Uzbekistán y Tajikistán; además del futuro de 2 millones de refugiados afganos ubicados en el Este de Irán, causando una crisis aguda allí.
Entre tanto, Arabia Saudita continúa rechazando compartir la información con la inteligencia americana, en sus investigaciones sobre las redes del terrorismo en su suelo. La putrefacción en el Reino Wahhabi va incluso más profundo dentro de la sociedad árabe saudita. Los movimientos islámicos generan sus propias células del terror, se dan el lujo de tener auto-financiamiento y pretenden extender su Guerra Santa (Jihad) hacia el resto del Medio Oriente.
La nueva alineación geo-politica afectará el Oriente Medio. Un "Nuevo Yalta" irradiará hacia el Oeste Afgano, influenciando las rivalidades en el Golfo Pérsico, al igual que el conflicto Árabe-Israelí. La tendencia general puede ser una tentativa americana de dar a la Autoridad Palestina más que lo propuesto por el ex premier hebreo Ehud Barak en el 2000, a un precio mucho más barato del exigido antes, con solamente el aspecto más leve de una negociación sobre el futuro del Estado Palestino. Todo con tal de golpear el terrorismo y pagar el dividendo a los palestinos. En el Yalta original, Europa Oriental fue colocada en el altar del sacrificio. Esta vez, las naciones del Asia Occidental como Asia Central, podían ser las víctimas del "Nuevo Reparto del Mundo". |