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El déficit cero es una majadería típicamente neoliberal. Es apostar por un Estado con encefalograma plano, que no ingresa ni gasta. Un Estado aséptico que se nota apenas, salvo el himno, el escudo, la bandera y un poco más. Pero en definitiva es una falacia. Tanto como el chiste de aquél que estaba tan contento porque había cero grados de temperatura, no era ni frío ni calor.
El Estado moderno, social y democrático, es un logro civilizador a defender a toda costa, porque es la garantía del bien común, de la solidaridad, de todo aquello que dignifica la verdadera convivencia social y la condición humana.
Frente a esos avances civilizadores, la propuesta neoliberal de oponer el mercado al Estado de todos, es apostar por una regresión histórica y la vuelta a la ley de la jungla, a la ley de la selva, a la ley del sálvese quien pueda aplicada a nuestras sociedades.
En todo caso, la ideología del "déficit cero", ni vale para impulsar el crecimiento en los ciclos expansivos, ni vale para atenuar los impactos sociales contra los trabajadores y los sectores más vulnerables de la población en los ciclos recesivos. Es decir, la ideología neoliberal sólo sirve a unos pocos y nunca a las grandes mayorías. |