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Es cierto que muchos padres de familia, mamás y papás, no son cariñosos con sus hijos. No les hablan "chiquito" porque los psicólogos dicen que no es bueno; no juegan con ellos, no comparten sus aventuras, no les abrazan ni les besan. Y ni siquiera se unen a sus aventuras infantiles, como cuando se visten con tacones altos (ellas), y con capa de superman (ellos). ¿Por qué no se disfrazan de marineros o de bebés los padres? Cuando crecen los hijos se comportan igual. Son fríos y distantes con los papás, y hasta les irrespetan cada vez que pueden.
Pero también hay hijos que han recibido todo el cariño del mundo, que los han mimado y los han criado como si fueran príncipes. En respuesta, algunos se comportan odiosamente, y tratan a sus progenitores con los pies. ¿Por qué no hablarle con cariño a las personas que les trajo al mundo y les dio sustento por muchos años?
A los padres, que en algún momento vuelven a ser como niños, hay que tratarlos con amor y respeto, porque muchos se han ganado eso y mucho más. Hay que mimarlos y dispensarles todo la admiración de que somos capaces. Visitarlos frecuentemente, y llamarles por teléfono siempre, es una buena forma de decirles: "gracias, te quiero". |