Es una actividad genuina del pueblo azuerense, en la cual los vecinos, familiares y amigos se reúnen con el fin de ayudar a una pareja que formará su nuevo hogar, a construir su casa.
La "junta de embarra" consiste en levantar de la nada una casa de quincha. Se comienza con el montaje del enlatado (varitas entrecruzadas en todas las paredes), se continúa con la selección y transporte de la tierra que se mojará hasta convertida en lodo o barro, se procede a pisar la tierra, al tiempo que se le va agregando el agua y la paja que servirá de amarre.
En su punto el barro, se corta en pellas que se pegan al enlatado de las paredes, de abajo hacia arriba hasta cubrir las paredes que, finalmente, emparejan y alisan expertos en la materia. El enlatado, que es el esqueleto de la casa, se cubre con el barro que han cortado con los pies, en un ejercicio de resistencia, un conjunto de parejas de hombres, que agarrados entre sí, se turnan para separar las pellas y ponerlas en manos de cargadores.
La casa toma forma entre salomas, gritos y cantos de tambor. La pareja de novios es paseada en hombros. La tuna, el jolgorio y la alegría invaden el ambiente de un atardecer con casa nueva. Todo está listo para el nuevo matrimonio.