Las huellas dactilares pertenecientes tanto a Michael Jackson como al niño que le acusa de abuso sexual fueron halladas en revistas pornográficas incautadas en su mansión Neverland, de propiedad del cantante.
Si la presunta evidencia es aceptada en el juicio de Jackson, es probable que los fiscales señalen que las huellas dactilares constituyen pruebas contundentes de que Jackson le mostró al niño afectado este material pornográfico antes de cometer el abuso sexual en Santa Bárbara.