La bella actriz norteamericana Cameron Díaz halló la solución a sus problemas de privacidad, ante la insistente seguidilla de los fotógrafos y paparazzis, Cameron decidió darles de su propio chocolate y cargó una cámara de vídeo.
La protagonista de Los Angeles de Charlie fue vista al menos tres veces con una mini filmadora al salir a las calles de Hollywood.
La artista, cada vez que salía con su personal trainer, llevaba la cámara y filmaba a los paparazzis que la perseguían.
Además, advirtió a uno de los fotógrafos sobre las nuevas leyes sobre la invasión a la privacidad. Está que arde, porque no puede ni ir al baño sin que la sigan.