Te habrás dado cuenta que a veces la dulce espera no tiene nada de dulce. Entre los cambios hormonales que vive tu mujer, más los temores que generalmente asaltan a los futuros papás, el embarazo puede producir mucha angustia en los hombres. Lo que muchas veces te impide contestarle con confianza.
Si tu esposa te dice ¿crees que he engordado mucho?... sólo contéstale: No, amorcito, te ves preciosa.
Estoy tan cansada que no puedo ni levantarme... Es normal, tranquila.
No sé si voy a ser buena mamá... Verás que serás la mejor de las madres.
Mira qué flaca esa chica.... Tú estás mil veces más linda.
Tengo asco, no soy capaz de preparar la cena... Yo me preparo algo.
No sé qué voy a hacer con tantas estrías... No te preocupes, con el tiempo ni se van a notar. Pendiente, no se te ocurra decirle qué feas, parecen arañazos.