Hoy por la mañana pedía al Nazareno que me cuidara por la calle, de noche y de día.
Que a mi hija no le falte leche, le decía, y su abuelo no muera de cáncer, le dolería; no sé qué haría, qué pasaría, a ver si asaltaría una joyería; pero gracias a Dios como todos los días y no tengo yo que irme de cacería.
Que mi hija no le falta leche ni pamper y su abuelo no muera de cáncer, sino me vuelvo asaltante y traficante y dejaría yo de ser cantante.
No me dan trabajo desde cuando taba el presidente el Toro, porque soy negro y tengo dientes de oro; que soy maleante que soy salvaje, que soy un negro lleno de tatuaje, yo sólo tengo fama no tengo lana, si mato a alguien, salgo en primera plana. Yo no robé la ofrenda de la iglesia Santa Ana, ni mandé a Manjarrez a matarle la sotana.
No me pongo crucifijo ni le puse una bomba a la avioneta de Omar Torrijos, yo no inundé la casa por Pacora ni mandé a matar al guerrillero Spadafora; yo no soy negro con champaña ni con brandy ni viole a seis mujeres como hizo Lambiz.
La justicia es ciega y no maté a inocentes como hizo Noriega. Mientras en el barrio se dan bala, la doña Yeya se compró una casa en Punta Mala. Yo no ando ni en Mercedes ni en Ford ni exoneré de impuestos a Panama Ports; no tengo asilo de embajador ni me tiro 6 millones en el congelador.
Yo no subí el precio de la gasolina ni le quité a los ancianos su medicina, yo no maltraté a las personas de Prados del Este ni le empecé a dar palo más de mil veces.
Solamente apuntándome y señalándome, con saco y corbata no te estoy rogando, que a mi hija no le falte leche ni pamper, y que su abuelo no muera de cáncer sino me vuelvo asaltante, traficante y dejaría yo de ser cantante.