Con desazón, millones de colombianos apagaron sus televisores ayer en la madrugada, luego de que la Copa Intercontinental escapara de las manos de su equipo Once Caldas de Manizales, en Yokohama, en una emocionante definición por penales, que desencadenó en la muerte súbita.
Con la ilusión de ver al primer equipo colombiano conquistar la final Intercontinental, millones de habitantes de la nación sudamericana se despertaron antes de la salida del sol y a las 5 de la madrugada (10H00 GMT) comenzaron a seguir, esperanzados, la transmisión televisiva del encuentro.