Los billeteros se han convertido en blanco de los antisociales en esta época navideña. En el distrito de Arraiján asesinaron a uno, mientras que en la provincia de Colón se apoderaron de 16 mil balboas que estaban en manos de una vendedora.
La comunidad de Burunga, en Arraiján, fue escenario del crimen de Luciano Cabeza Rodríguez, de 75 años, a quien dos antisociales le arrebataron delante de su esposa, Felipa Sánchez de Cabeza, dinero y billetes premiados.
Se conoció que Rodríguez forcejeó con los maleantes, lo que ocasionó que éstos usaran un cuchillo para apuñalarlo en la tetilla derecha.
"Parece que los asesinos ya tenían planeado cometer el robo. Lo amenazaron con pistola en mano y un cuchillo y, a pesar que luchaba para impedirlo, fue infructuoso porque se llevaron todo el dinero", informó la esposa.
Los antisociales se quedaron con la suma de 1,200 dólares en efectivo y 130 billetes de lotería premiados. El billetero quedó tirado ensangrentado, por lo que su esposa tuvo que pedir ayuda a uno de los vecinos, quien los trasladó en su auto al cuarto de urgencias del hospital Nicolás A. Solano de La Chorrera, donde minutos después se dictaminó la muerte.
La hija del señor Luciani exige a las autoridades más vigilancia, porque ya se han dado varios robos en el sector conocido como 2 de Mayo del recién creado corregimiento de Burunga en el distrito de Arraiján.
En la provincia de Colón, por su parte, fueron tres sujetos los que robaron 16 mil 235 balboas a Amada de Aguilar en momentos que salía de su casa ubicada en la calle 6 y 7 Nuevo Cristóbal.
Los sujetos, que estaban armados, bajaron de un vehículo Mitsubishi color verde con matrícula 355180, el cual resultó robado a un asiático en Nuevo Veranillo.
Amada explicó algo nerviosa que dos de los sujetos la encañonaron y le pidieron el dinero que iba a depositar en el Banco Nacional, además dijo que se llevaron sus documentos personales.
La Policía realizó un operativo de búsqueda por toda la ciudad, pero no se pudo dar con los responsables del robo.
Aparentemente los delincuentes eran de la ciudad de Panamá, por lo que se presume que hayan recibido los datos de la señora por algunos que viven en la provincia de Colón porque sabían dónde vivía y a qué hora salía de su casa a depositar.