Una bomba colocada al costado de un camino mató a un soldado estadounidense en Bagdad, mientras atacantes suicidas hicieron estallar automóviles cargados de explosivos cerca de vehículos militares de Estados Unidos al oeste y al norte de la capital, muriendo tres insurgentes pero sin causar bajas en las fuerzas de la coalición, dijo el ejército.
Los insurgentes intentan perturbar las elecciones nacionales de enero. Como parte de sus acciones, han comenzado a asesinar iraquíes que colaboran con Estados Unidos.