Las Damas de Blanco, un grupo de mujeres familiares de los 75 disidentes condenados en 2003, volvieron a marchar en La Habana para recordar el 61 aniversario del "Día Internacional de los Derechos Humanos", y fueron objeto de otra contramanifestación de partidarios del Gobierno cubano.
La líder del grupo, Laura Pollán, dijo a periodistas que la intención de su protesta es "pedirle al Gobierno de Raúl Castro que ratifique los pactos de derechos humanos y demuestre así al mundo que está dando pasos progresivos, y que libere, incondicionalmente, a los presos políticos".
La manifestación fue repudiada por unas 200 personas afines al Gobierno.