El apoyo inequívoco del Likud al premier Ariel Sharon para una entrada de los laboristas en el gobierno despeja el camino para la aplicación del plan de retirada de la franja de Gaza en 2005.
Tras la luz verde otorgada por el Comité Central del partido Likud, Sharon llamó al líder de la oposición laborista, Shimon Peres, para invitarlo a participar lo antes posible en las negociaciones para formar un gobierno "estable".
Sharon cursó invitaciones similares a los partidos ultra-ortodoxos Shass y Judaísmo Unido de la Torah, pese a la oposición de esta última formación al plan que prevé la retirada del ejército y la evacuación de las colonias de la franja de Gaza, al igual que de cuatro asentamientos en Cisjordania.