Unos 1.500 paramilitares del más temido bloque de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se desmovilizaron, en el desarme más importante hasta ahora, que incluye al líder Salvatore Mancuso, dispuesto a enfrentar la justicia de Estados Unidos que lo pide en extradición.
Los miembros del Bloque Catatumbo entregaron sus armas en un acto especial que encabezó el jefe paramilitar Mancuso y el alto comisionado de paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo, en una finca de la aldea Campo Dos, en el municipio de Tibú (600 km al noreste de Bogotá), en el departamento de Norte de Santander.
Mancuso, un ganadero de ascendencia italiana con más de dos décadas de lucha antiguerrilla, continuará al frente del proceso de paz que llevan a cabo esa organización de extrema derecha y el gobierno de Alvaro Uribe.
Tras entregar a Restrepo su fusil, Mancuso viajó a Santa Fe de Ralito (norte), sede de los diálogos y donde rige una suspensión de órdenes de captura, a la espera de la decisión del presidente Alvaro Uribe sobre un pedido de extradición de EE.UU. en su contra por narcotráfico.
Mancuso declaró que "no está sujetando la exigencia de paz del pueblo colombiano a mi extradición".
"Yo estoy avanzando en el proceso de paz, desmovilizando a mis hombres conmigo a la cabeza, independientemente de las incertidumbres que tenga sobre mi propia situación", afirmó.