Las autoridades mexicanas señalaron que el reciente linchamiento de dos policías vestidos de civil fue un acto planeado con anticipación.
El subprocurador de Control Regional, Gilberto Higuera, dijo que había indicios de que traficantes de drogas o miembros de un grupo armado estaban detrás del ataque a los agentes del orden.
Víctor Mireles y Cristóbal Bonilla fallecieron el 23 de noviembre cuando una turba los atacó cuando aparentemente los confundió con secuestradores de niños. Un tercer efectivo, Edgar Moreno Nolasco, resultó gravemente herido en el incidente.
Los tres agentes estaban trabajando en una operación encubierta sobre tráfico de drogas en un sector del poblado de San Juan Ixtayopan, Tláhuac, en la periferia de Ciudad de México.
Según Higuera, los pobladores locales fueron incitados a atacar a los policías.