Barranquilla. En horas del mediodía, cuando la alta temperatura de Barranquilla calcina los huesos, el gimnasio Cuadrilátero es un fortín de boxeadores pegándole al saco de arena, a la pera, otros haciendo sombra, velillo y otros guanteando esperanzados en sacar algún día a sus familias de la pobreza.
Por estos días ese lugar donde se han forjado muchos campeones mundiales, es lo más parecido a un camposanto, silencioso y con un penetrante aroma a tristeza. De eso han sido testigos mudos los afiches de las grandes carteleras del boxeo mundial en los últimos años y otras en las que han participado los púgiles de la cuerda, algunos de los cuales se han cubierto de gloria y otros simplemente no pudieron alcanzarla.
El gimnasio, que en los últimos cuatro años fue la casa de Carlos Meza, no ha sido el mismo desde que su vida quedó sujeta a un milagro luego del combate del viernes en Colón, donde perdió por nocaut ante el panameño Ricardo “El Maestrito” Córdoba. “El gimnasio se quedó sin su celador”, señaló Alberto Agámez, gerente de Cuadrilátero.
Ninguno de los boxeadores de la cuerda ha tenido ánimos para entrenar. De hecho, los únicos que trabajaron en los últimos cuatro días fueron Irene “Mambaco” Pacheco, quien la próxima semana en Estados Unidos expondrá por séptima vez su título mundial mosca de la FIB, y Ricardo “Mochuelo” Torres, quien mañana también pelea en el país del norte. Los demás colgaron sus guantes por un instante para estar al tanto del estado de salud de su compañero.
“Mambaco”, que es uno de los más dicharacheros y alegres, se le ve cabizbajo y Torres viajó a Estados Unidos sin saber que Meza moriría horas más tarde y probablemente no lo sepa hasta después que pelee.
“A Carlos Meza lo conocí muy pequeño y siempre quise enseñarle todo lo que yo sabía, y eso es lo que más me duele, porque siempre quise que él fuera mejor que yo, que fuera campeón mundial para que sacara adelante a su familia”, manifiesta Pacheco, quien confiaba en que se diera el milagro y Meza saliera con vida de ésta.
Desde que supo que Meza estaba mal, Pacheco confiesa que no pudo dormir y que ha llorado mucho, pero también dice que su pelea ante Vic Darchinyan se la va a dedicar y la a ganar en honor la memoria de Carlos Meza.
“El era un hermano para todos nosotros, lo queríamos porque era muy alegre. Como boxeador era el más aplicado de todos, el más serio”, recuerda el también púgil Víctor Polo.
LOS AMIGOS FANTASTICOS
En Cuadrilátero existía un cuarteto que formaban Polo, Reyes, Torres y Meza.