El Ejército iraquí mató a nueve supuestos terroristas y detuvo a otros 50, entre ellos un dirigente de un grupo vinculado a Al Qaeda, en redadas en distintos puntos de Irak.
En la capital iraquí, otros 19 rebeldes fueron detenidos y dos artefactos explosivos fueron desactivados en el marco del plan de seguridad para Bagdad y sus alrededores denominado "Aplicamos la Ley", vigente desde febrero.