Parecía otro trayecto más para los 60 pasajeros del Expreso 3B-15 con destino Colón, pero vivieron una de las experiencias más desagradables de sus vidas.
Eran más de las 9:00 p.m. del miércoles, cuando un asaltante mezclado entre los usuarios del bus fue directamente hacia el conductor Alcides De La Lastra y le pidió que parara el vehículo porque tenía una necesidad fisiológica. El chofer se negó a detenerse a unos 500 metros después de la entrada a la autopista Panamá-Madden, cerca del puente de Mocambo.
Rápidamente, el asaltante, pistola en mano, golpeó al conductor y a su ayudante Javier Godoy, y tomó a una mujer de rehén y la usó como escudo para exigir a los demás que pusieran sus pertenencias en una bolsa.
Pero el destino le jugó la carta que no esperaba: Un envalentonado pasajero le arrebató el arma, situación aprovechada por el resto de los usuarios para golpear al ladrón. Aparentemente se dio un forcejeo entre dos policías en civil y el delincuente. Lo que siguió fueron detonaciones. El ladrón cayó para no levantarse nunca más.
Los pasajeros se sintieron agradecidos del "Justiciero misterioso", que resultó ser el cabo Isaías Fernández.