Los españoles expresaron ayer su rechazo a la última acción terrorista de ETA en concentraciones por todo el país y en un acto en el Parlamento, unidos en el dolor y la repulsa a la organización terrorista, pero en medio de una profunda división política.
Miles de personas secundaron las concentraciones silenciosas de cinco minutos convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias delante de las sedes de los ayuntamientos de toda España, en repulsa por el asesinato del agente de la Guardia Civil, Fernando Trapero Blázquez.