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Muchas madres se quejan de sus hijos. Sor Lourdes, en cambio, sin ser madre biológica de la gran cantidad de niños que viven en el Hogar San José de Malambo, no descansa hasta que todos sus “hijitos” tengan lo que necesitan.  |
En la sala de espera nos encontrábamos como cinco personas esperando un momentito para hablar. Ella atendía a unas personas y poco a poco se ocupaba de cada uno. De pronto irrumpieron en la habitación tres niños, como salidos del país de las fantasías. Gritando, saltando, sonriendo y diciendo un muy bien dicho “buenos días”, fueron pasando a la oficina de esa mujer que todos esperábamos.
Una figura dulce y tierna salió de pronto con ellos agarrados de la mano, diciéndoles que regresaran pronto y les dio un beso. Un beso que fue para ellos como la chispa que los motivó a seguir disfrutando de la vida. Ese ser dulce dirigió su mirada a mí (bueno a todos los que la estábamos esperando, pero lo sentí como si fuera conmigo) y nos dijo: “Espérenme, que ya los atiendo”.
Luego de ver esos gestos de cariño, me di cuenta de el por qué el Hogar de Niños San José de Malambo se mantenía vivo y sirviendo siempre con más fuerzas y ahíncos, con tan pocos recursos. Y es que con Sor Lourdes Reiss, al frente de esta empresa, lo único que se puede esperar es amor y cariño para con estos niños que han sido discriminados por la sociedad.
Ahora que los aires de solidaridad y paz recorren las avenidas de nuestro país por la llegada de las fiestas de fin de año y el Día de la Madre, quiero compartir con usted la historia de esta mujer emprendedora que por 30 años ha dirigido este Hogar y han logrado, con ella al frente, ampliar sus metas.
Ella se ha convertido como en la “Gran Mamá” de estos niños que al cumplir su mayoría de edad dejan el nido sin olvidar nunca a Sor Lourdes, quien los empujó a convertirse en grandes hombres y mujeres.
VOCACIÓN DESDE SIEMPRE
“Lo que yo hago es una gracia de Dios”, así inicia a relatar la historia de su vida, Sor Lourdes.
Desde muy pequeña, viviendo en Puerto Armuelles, mostraba un carisma especial.
Ella se remonta a su juventud y nos dice que desde ese momento amaba con ternura sin igual, a los niños. “Los niños me perseguían, ya que yo los sabía atender”.
Al graduarse, a los 19 años, de Bachiller en Ciencias, Letras y Comercio, en el Colegio San Antonio, Dios le dio la oportunidad de trabajar por los pobres, en especial por los niños desamparados.
Desde que estaba en la escuela descubrió que deseaba ser madre de muchos niños pobres.
Recuerda muy bien al padre Jaime Bleison, “un sacerdote muy santo y bueno, que vivía verdaderamente su testimonio de vida sacerdotal y de servicio al pobre”.
Añade con una sonrisa de gusto exquisito, que con este sacerdote aprendió a valorar el cariño a los pobres, ya que el mismo no escatimaba momentos ni recursos para ayudar a cualquier persona.
Ingresa a la comunidad de San Vicente de Paul y hace 42 años se consagra como religiosa.
Los caminos de la vida la llevaron a Centroamérica a colaborar con los más pobres.
Desde hace 30 años tomó el cargo de directora de San José de Malambo y desde ese momento trabaja sin descanso para mantener muy bien este lugar.
“Para mí lo mejor de este trabajo es ver a los niños felices, aprendiendo que tienen dignidad y que son niños que tiene alegría y esperanza.
NIÑOS CON VIH
Desde 1998, al inaugurarse la nueva casa en Arraiján optó, junto a las demás personas que trabajan por el bien del Hogar, por atender a niños que viven con el Virus de Inmuno Deficiencia Adquirida.
“Una noche empecé con esta inquietud y pensé que en ninguna parte de nuestro país había un lugar que atendiera a niños con este problema y menos abandonados o maltratados”, nos dice esta madre insuperable.
“Desde ese momento no vivía ni un minuto de tranquilidad hasta ver una casa para atender a estos niños especiales”.
Cuando pide la ayuda de la entonces Primera Dama de la Nación Dora Boyd de Pérez Balladares, ve la mano de Dios, ya que logró lo que deseaba y mucho más. Ahora son muchas las manos que auxilian a Malambo. ¿A qué hora empieza un día común en la vida de Sor Lourdes?
Con un leve ¡je,je,je!... nos dice que su día puede empezar a cualquier hora.
“Muchas veces en la madrugada me despierto y empieza a pensar en las soluciones para todas las dificultades de los niños.
¿Y TERMINA?
“Cuando Dios me dice que descanse, o sea cuando ya estoy muy cansada y mis ojos no aguantan más.”
San José de Malambo es una alternativa de cariño para los niños. Actualmente, según Sor Lourdes, tiene necesidades de mayor personal y mejores condiciones habitacionales y todo eso lo están poniendo en las manos del Señor.
“Los niños y niñas de ahora son los hombres y mujeres del mañana, por esto exhorto a que cuidemos con amor el mañana”. |